RELATOS PARA REFLEXIONAR

El Hno. Víctor Hirch, svd nos ofrece relatos breves para la reflexión y la edificación espiritual personal y comunitaria


Pistas para una espiritualidad de resistencia

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Jesús, el Samaritano y el Escriba

Cfr. Lucas 10, 29-37

Si el Escriba nos tomara de la mano: ¿qué nos diría y hacia dónde nos llevaría?

“¿No estamos ya en el momento de dejar de repetir lo que ya veníamos haciendo, sino de abrirnos a lo que está delante de nosotros, a la novedad que el Espíritu está creando?

“Abandonen su mundo de realidades virtuales, como yo sacudo el polvo de mis legajos; apaguen aunque sea momentáneamente las computadoras en las que conservan celosamente organigramas, reglamentos, proyectos sociales o planes pastorales y salgan a las calles y a las plazas a escuchar el rumor de la gente real y a ensanchar sus superficies de contacto con ellos. No esquiven los itinerarios peligrosos, porque la novedad emerge siempre fuera de los lugares seguros, protegidos y convencionales.

Ábranse a una espiritualidad de la intemperie y a soportar la perplejidad sin ponerse a la defensiva, arriésguense a desaprender muchas viejas prácticas y a reaprender la práctica silenciosa del amor concreto, porque será eso, en vez de su monótona proclamación, lo que hará resplandecer su vida.

Pongan más interés en descubrir necesidades que en conservar herramientas y en inventar respuestas más que en repetir formulas, traigan a casa las cuestiones fundamentales que habitan a la gente: la vida, la muerte, el amor, la verdad, la paz, el futuro de la tierra. No se empeñen en seguir ofreciendo respuestas estándar que han sobrepasado ya su fecha de caducidad ni se dejen paralizar por el desánimo: “Precisamente porque las cosas se han agravado tanto, está permitida la esperanza”.

No se lamenten de la insuficiencia de sus esfuerzos por transfigurar su vida: tampoco yo conseguí alcanzar por mí mismo la vida que buscaba; alégrense si se han quedado sin palabras significativas para definir su identidad: el Samaritano no necesitó pronunciar ninguna para acercarse al herido y curarlo. Sencillamente lo hizo.

No traten de escapar cuando la vida los lleve a situaciones de desestabilización y de crisis, de desgarro y de ruptura y se queden en suspenso los privilegios teológicos que los sostenían, porque solo cuando renuncien a definirse por comparación con los demás se desplegará lo más auténtico que hay en ustedes.

La vida que han abrazado no es un modelo ético, ni un relato fundador, sino una pasión, una aventura, un riesgo, un itinerario a recorrer con los ojos y los oídos abiertos, y en el que la única brújula que guía a la meta es la de la misericordia y la ternura.

Dejen que, como a mí, los sacuda el imperativo: “Vete y haz tú lo mismo”.

Él mismo se acerca a cada uno de nosotros para sanar nuestras heridas y  a cargar con nuestras limitaciones, nos invita a recorrer con Él  los lugares donde la vida está amenazada y a confiar en la fuerza secreta de la compasión y de la obstinada esperanza.

Porque Él, que contempla ya la espiga en el grano de trigo hundido en tierra, y escucha el llanto del niño que nace cuando la mujer grita aún por el dolor del parto (cf.Jn.16,21), nos descubre las posibilidades de vida que se esconden allí donde parece que la muerte ha puesto la última firma”.

Pasión por Cristo, Pasión por la Humanidad, pag.137-138; Congreso de VC, 2004,

 

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¿Cuánto? y ¿Cómo?

Cuento breve

Cuánto y Cómo eran compañeros. Se conocían de toda la vida. Cuánto siempre se ufanaba de ser más grande, más alto, más largo, más inteligente y más.

Mientras que Cómo era más bien reservado. Le gustaban los colores, los aromas, los sabores…los modos y detalles.

Mientras Cuánto quería mostrarse, a Cómo no le gustaba figurar, pero siempre se lo veía.

Cuánto siempre ganaba en todo. Cómo no se sentía valorado en las competencias.

Un día Cuánto tuvo un accidente. En la vida se dan distintos accidentes, tropezones y caídas. Unos son raspones, otros te hacen pensar y unos te cambian la vida.

Entonces Cómo lo fue a visitar. Tuvo gestos y detalles. Se acercó, escuchó, trajo flores, abrió la ventana. Aquel día Cuánto, se dio cuenta de lo importante y valioso de Cómo.

A partir de aquel día caminaron juntos, Cuánto dejó de competir y le dio mucha más importancia a Cómo. Cómo también se dio cuenta de cuán importante era y compartió mucho más tiempo con ¿para qué?, ¿por qué? ¿cuándo? y ¿dónde?





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